La etapa incómoda antes de tu glow up

Cuando pensamos en un glow up, casi siempre imaginamos la parte bonita: el momento en el que te sientes más segura, tienes nuevos hábitos, empiezas a verte diferente y parece que todo finalmente está funcionando.
Pero hay una parte de la que casi nadie habla.
La etapa de antes.
Ese momento en el que estás intentando cambiar, pero todavía no puedes ver grandes resultados. Cuando estás esforzándote más por ti, pero sigues teniendo días en los que dudas, te comparas o sientes que no estás avanzando.
Y es raro, porque ya no quieres volver a ser la persona que eras antes, pero tampoco sientes que hayas llegado a la versión de ti que imaginas.
Estás en medio.
Quizá estás intentando organizar mejor tu vida, cuidar más de ti, aprender algo nuevo, mejorar tus hábitos o simplemente empezar a tratarte con más cariño. Desde afuera puede parecer que nada cambió, pero dentro de ti sí están pasando muchas cosas.
Me gusta pensar en el bambú como un ejemplo de esta etapa.
Durante mucho tiempo, después de ser plantado, parece que no crece. No hay nada impresionante que ver, y alguien que no conoce el proceso podría pensar que no está pasando nada.
Pero debajo de la tierra está creando raíces.
Está preparándose.
Y cuando llega el momento correcto, todo ese crecimiento que nadie veía comienza a notarse.
A veces nosotros somos igual.
Hay etapas en las que sentimos que estamos haciendo mucho esfuerzo y que nadie lo nota. Pero eso no significa que no estés avanzando. Cada pequeño cambio cuenta, incluso los que parecen demasiado pequeños para importar.
Muchas personas abandonan justo antes de ver sus resultados porque creen que deberían haber cambiado más rápido. Se comparan con otros y olvidan que cada persona tiene su propio ritmo.
Tu glow up no empieza el día que todos notan la diferencia.
Empieza el día que decides no abandonar la versión de ti que estás intentando construir.
Así que si ahora sientes que estás en una etapa donde nada parece cambiar, recuerda al bambú.
Aunque no lo veas, algo está creciendo.
Y quizá algún día mires atrás y te des cuenta de que esos momentos en los que pensabas que no avanzabas fueron los que más te transformaron. 



Comentarios