Hay días en los que no haces nada:
Aun así terminas cansada. No físicamente. Mentalmente. Te levantas, ves todo lo que “deberías” hacer, pero no empiezas. No porque no quieras, sino porque tu mente ya está llena antes de siquiera intentarlo. Y entonces aparece ese pensamiento automático: “soy floja”. Pero no. No eres floja. Estás saturada.
Estar saturada mentalmente:
Es tener tantas cosas en la cabeza que tu cerebro simplemente se bloquea. Pendientes, expectativas, problemas, comparaciones, pensamientos que no paran… todo eso ocupa espacio. Aunque no lo veas, pesa. Por eso procrastinas, te distraes fácil, no tienes energía o te cuesta empezar incluso cosas simples. No es falta de disciplina, es sobrecarga.
El problema de llamarte “floja” es que no soluciona nada, solo agrega más presión. Te exiges más, te saturas más, haces menos y luego te culpas otra vez. Es un ciclo. Y con el tiempo empiezas a creer que así eres, cuando en realidad solo estás agotada por dentro.A veces la saturación no es tan obvia:
Se siente como pensar demasiado antes de hacer algo simple, como cansarte sin haber hecho mucho, como evitar tareas porque no sabes por dónde empezar, como querer hacer mil cosas pero no hacer ninguna. Se siente como estar abrumada sin una razón clara. Y no, eso no es flojera. Es tu mente pidiendo espacio.
No necesitas cambiar tu vida entera para salir de ahí:
Necesitas bajar el ruido. A veces lo más útil es sacar todo de tu cabeza, escribir sin ordenar, sin hacerlo bonito, solo vaciar lo que traes. O empezar con algo mínimo, algo tan pequeño que no te dé resistencia. También ayuda dejar de exigirte perfección, porque no todo tiene que hacerse bien, a veces solo basta con hacerlo. Y sí, descansar sin culpa también cuenta, porque cuando estás saturada, parar no es rendirte, es recuperarte.
No todo el cansancio se ve:
No todo el esfuerzo es físico. A veces sobrevivir a tus propios pensamientos ya es suficiente. Así que no, no eres floja. Solo has estado cargando demasiado tiempo sin darte cuenta. Y eso también cansa.
Si te identificaste con esta entrada, en la próxima voy a hablar de algo que probablemente necesitas más de lo que crees: cómo empezar a soltar esa saturación mental. No con soluciones mágicas ni rutinas perfectas, sino con formas reales y simples de bajar el ruido en tu cabeza y volver a sentir un poco de claridad. Porque sí, se puede salir de ahí, aunque ahora no lo parezca.
Las primeras tres personas en comentar van a tener saludo en la siguiente entrada… así que si llegaste hasta aquí, comenta
hola, graciaaas, necesito esa entrada de como eliminar la saturacion, amo tu blog
ResponderEliminar❤️
Eliminarholaaa
ResponderEliminarMuy interesante la información, muchas gracias Litzy
ResponderEliminarno hay de que
EliminarSiempre pensé que era floja... Ya veo que no
ResponderEliminarme alegraa
Eliminar