Llega un momento en que fingir se vuelve agotador.
Al principio, parece fácil. Cambias un poco tu forma de hablar para caer bien.
Ocultas partes de ti para evitar ser juzgada.
Te muestras más fría, más divertida, más perfecta o más tranquila, según con quién estés.
Con el tiempo, te acostumbras tanto a actuar que ya no sabes quién eres en realidad.
Muchas personas empiezan a fingir sin darse cuenta. A veces por miedo a la soledad. Otras veces, porque quieren encajar o evitar críticas.
- Terminan siendo alguien que no son.
- Fingen gustos, personalidad, seguridad.
- Incluso si ciertas cosas no les afectan.
- Pero vivir así es agotador.
Cuando intentas ser alguien más todo el tiempo, te sientes como si nunca pudieras relajarte de verdad.
Siempre estás pensando:
- ¿Estoy actuando raro?
- ¿Y si ya no les gusto?
- ¿Y si muestro cómo soy en realidad?
Lo triste es que muchas veces las personas se alejan de sí mismas solo para no sentirse diferentes.
Pero no deberías sentir que tienes que cambiar completamente para merecer amistad, atención o cariño.
La versión falsa de ti puede gustarle a muchas personas... pero nunca te hará sentir realmente feliz.
Porque en el fondo, sabes que estás escondiendo partes de quién eres.
Ser auténtica da miedo.
- Implica dejar de controlar cómo te ven los demás.
- Implica aceptar que no le vas a gustar a todo el mundo.
- Pero también trae algo que fingir nunca podrá darte: tranquilidad.
- La tranquilidad de no tener que actuar todo el tiempo.
- De no sentir presión por verte perfecta.
- De poder hablar, reír y existir sin pensar cada segundo en cómo te ven los demás.
Las personas correctas no necesitan una versión editada de ti.
Necesitan la real.
Amo, esta entrada vale oro gracias
ResponderEliminarPor experiencia digo que si es súper cansado estar fingiendo, lo bueno que eso ya quedó atrás ;)
ResponderEliminar