A veces no necesitas decir nada. Tu cuerpo ya está hablando por ti. Y cuando lo alineas con tu energía, tu presencia se vuelve magnética.
Aquí te comparto gestos que me han ayudado a reconectar conmigo, especialmente en momentos donde me sentía pequeña o invisible:
Camino como si supiera a dónde voy
Aunque no tenga idea. Aunque esté temblando por dentro. Me obligo a levantar la cabeza, a no mirar el suelo. No porque quiera que me vean, sino porque quiero verme yo. Cada paso firme es como decirme: “No sé qué viene, pero estoy caminando hacia mí”.
Miro a los ojos con suavidad
No para retar. No para impresionar. Solo para conectar. A veces me cuesta, pero cuando lo logro, siento que estoy diciendo: “Estoy aquí contigo. Y también estoy aquí conmigo”.
Uso mis manos cuando hablo
Antes las escondía. Me daba pena. Ahora las dejo moverse. Me ayudan a contar mi historia. Me recuerdan que tengo algo que decir, incluso cuando mi voz tiembla.
Ocupo mi espacio
No me encojo. No me disculpo por existir. Me siento derecha, aunque me duela la espalda. Respiro profundo. Me repito: “No estoy robando espacio estoy tomando mi lugar”
Relajo mi cara
No sonrío por obligación. Pero tampoco me escondo detrás de una expresión dura. Me permito estar tranquila. Me permito estar presente. Mi cara no tiene que demostrar nada. Solo tiene que ser mía.
Respiro como si mi cuerpo fuera mi casa
Cuando me siento chiquita, respiro. Lento. Profundo. Como si cada inhalación fuera un abrazo. Como si cada exhalación me dijera: “Estás a salvo. Puedes volver a ti”.
Y si se me olvida…
Me miro al espejo. Me pongo la mano en el corazón. Y me digo: “No tienes que parecer segura. Solo tienes que estar contigo”.
Espero que estos trucos te funcionen tanto como a mi recuerda que la autoestima y el lenguaje no verbal son muy importantes para tu Glow up.
Gracias por los consejos los tendré muy en cuenta
ResponderEliminarDe nada
ResponderEliminar