No te compares

 A veces uno ve a otros niños que parecen tenerlo todo: más fuerza, más amigos, más estilo, más seguidores. Y uno se empieza a sentir mal, como si no fuera suficiente. A mí me pasaba. Me comparaba todo el tiempo. Pero eso solo me hacía sentir peor.

Un día me di cuenta de que no sirve de nada compararse. No te ayuda, no te hace mejor, solo te hace sentir menos. Y eso no está bien.

 Compararte te apaga

Cuando te comparas, te olvidas de lo que tú sí tienes. Te enfocas en lo que no eres, en lo que no tienes, y eso te baja el ánimo. Pero todos tenemos algo bueno. Tal vez no lo veas en fotos, pero está ahí.

Lo que empecé a hacer

  1. Dejé de seguir cuentas que me hacían sentir mal. Si me hacían sentir fea, débil o rara, las dejé. No necesito eso.

  2. Escribí lo que sí tengo. Soy buena dibujando, tengo amigos que me apoyan, y me esfuerzo mucho. Eso vale.

  3. Me hablo bien. Antes me decía “qué tonta”, ahora me digo “estoy aprendiendo”. Porque sí, estoy creciendo.

  4. Hago cosas que me hacen sentir bien. Escucho música, me arreglo para mí, salgo a caminar, juego algo que me gusta. Me cuido.

  5. Me enfoco en mí. En vez de ver lo que hacen otros, pienso en lo que quiero lograr yo. Aunque sea poquito, cada paso cuenta.

 Construye tu versión

No esperes a tener todo perfecto. Empieza con lo que tienes. Haz tu glow up desde adentro. No necesitas compararte, necesitas conocerte. Y si un día te sientes mal, recuerda: no estás solo. A todos nos pasa. Pero tú puedes cambiarlo. Paso a paso, día por día.



Comentarios